martes

Octubre es un mes raro.

Se hartó de esperar a que sus dedos dejasen de caminar solos por el teclado, creando frases en las que más de un te echo de menos estaba de más.
Y abrió la puerta. Y las ventanas, que siempre dieron al mar. Y dejó entrar la brisa en cada rincón de su casa, sintiendo el frío en la piel. Cantando a pleno pulmón como en su propia película (mental) americana. Y sin importarle una mierda nada. O mejor. Nada que no fuera ella.

1 comentario:

Ana L. dijo...

Me ha encantado <3