martes

Baldosas, blanco, blanco, negro. Blanco. Blanco. Negro.
Suspira.
Le cansa la monotonía.
Odia los lunes, detesta un poquito menos los martes; y los miércoles, a veces, empieza a ser un poquito más persona. Sin darse cuenta, esa es también su propia monotonía.
Pero hay algo que no sabe.
A pesar de sus odios, de sus días malos, de sus noches tontas y su excesivo apego a los recuerdos, nunca se para a pensar en cómo es en realidad. En cómo aparece ante los demás.

No se da cuenta de que, a pesar de todo, nunca deja de sonreír. No se ha parado a pensar en las veces que una de sus carcajadas hacen sonreír a alguien que tal vez lo necesitaba más que ella. Ni en cómo sus labios tararean miles de veces las canciones que suenan, ni en cómo su cuerpo reacciona al ritmo y lo interioriza, y lo adapta, y cada poro de su piel destila música, se convierte en música. No sabe que cambia su forma de andar al subirse a unos tacones, y se vuelve más mujer. Ni siquiera conoce los distintos grados de intensidad que hay en su mirada, y en sus sonrisas, ni tampoco que éstos sólo llegan a distinguirlos unos pocos privilegiados.

No sabe nada de eso... Y probablemente, tampoco llegue a saberlo nunca.

5 comentarios:

Angie Algora dijo...

yo si que sé todo eso,
yo si que me había dado cuenta,
yo me siento verdaderamente afortunada por escuchar esas carcajadas contagiosas... :)
y yo, sobre todo, doy gracias porque después de 2 años y pico, haya descubierto esas sonrisas que dan color a tanto blanco-pared.
=)

un par de lacasittos dijo...

Qué buena entrada!(L)

unbesitto!=)

Anónimo dijo...

Hay tantas cosas que no llegaremos a saber nunca... ;)
Un beso !!

Sara dijo...

igual alguien debería decírselo... ;)

La chica del abrigo rojo dijo...

Igual todos deberíamos empezar a fijarnos más en esas pequeñas cosas buenas ;)
Muchas gracias chicas :)