sábado

2009 trocitos de mí

Se acerca fin de año. Vaya, otro más... Uno tras otro, van pasando sin remedio, dejando sabor dulce unos, más amargo otros, pero sin alterar su  ritmo, bombeando vida, emociones, sensaciones, provocando risas, lágrimas o momentos inolvidables, como un corazón que bombea sangre hasta el más recóndito lugar.

Haciendo balance, podría decirse que éste ha sido un año de esos que dejan un regusto agridulce. Tuvo sus buenos momentos, por supuesto, pero tal vez sobre ellos se impusieron, trepando, las decepciones. No me gusta pensar en balances buenos o malos, sólo en los momentos que me hacen reír, llorar o enterrarme bajo las sábanas deseando no volver a despertar.
Y, como tantos momentos a lo largo del año, también hay personas que merecen un huequito en mis recuerdos y, algunas más que otras, en mi corazón. Personas que a cada paso me demuestran que están aquí, a mi lado, aunque a veces la niebla no me deje verlos o el viento aleje sus voces de mí. Personas que me ayudan a levantarme cuando caigo, que me aconsejan cuando ando tan perdida que ni siquiera sé quién soy en realidad, que son capaces de sacarme de casa en esos días de ostracismo edredoniano.
También, cómo no, hubo gente que se perdió por el camino. Personas que algún día pronunciaron un "cuenta conmigo" que voló con el viento, que lanzaron la piedra y después escondieron la mano. Personas que me hicieron reír y después llorar más de lo que me creía capaz
A todos ahora les doy las gracias. A unos, por hacerme feliz cada día, a otros, por enseñarme a caer para darme cuenta de que podré levantarme. Por hacerme más fuerte, que no menos vulnerable, y simplemente por haber estado ahí, por haber compartido momentos buenos y otros que no lo fueron tanto.
 


Mi pequeña gemela, a veces me pregunto cómo fue todo. Cómo de un día para otro, hace ya un tiempo que parece eterno, comprendimos que éramos inseparables. Sonrío. Me entran escalofríos cada vez que dices algo que yo estaba a punto de decir, y a veces incluso me da miedo comprender tanto sin necesidad de palabras, de simple acuerdo tácito. Nuestras risas, gracias por estar ahí, por nuestras iniciales, motes, jeroglíficos, conversaciones de cuerdos en un mundo cada vez más de locos. Por todo lo que pasamos y por lo que aún está por venir, por mucha más playa, y resacas de conversaciones estúpidas y notas en la nevera que en realidad no tienen ninguna gracia para nadie más que para nosotras, y por nuestros enfados que terminan en risas.
Noche, de blanco. Una chica me pregunta si soy "Yo". Y ahí empieza todo. Una mini-yo half-English, conversaciones delirantes sobre temas estúpidos al principio, y poco a poco, un café, tardes juntas, saludos tímidos. Y de nuevo la sensación de que algo grande está por venir. Gracias a ti tambien, porque te lo mereces, por aguantarme, por hacerme sonreír en momentos en los que ni siquiera quiero hablar con nadie. Por tardes increíbles encerradas entre tés, cola-cao, gofres y libros de autoayuda y ropa, mucha ropa. Por llevar aquí poco tiempo y hacerme sentir que viniste con la intención de quedarte. Por consejos, claves, risas y llamadas que espero que no acaben nunca.
Gracias también a las que estuvieron aquí conmigo desde siempre. Vivimos viéndonos crecer, juntas día a día. Ahora ya no es lo mismo, pero sé que podemos con todo, que nada debería poder separarnos. Por nuestras tardes en el Alice, por todas las risas, lloros, buenos y malos momentos, viajes juntas, manos entrelazadas, apoyadas las unas en las otras, tu pesimismo, los cuentos de hadas que te creabas en la cabeza cada vez, nuestros contrastes que siempre nos unieron.


Si escribiera sobre todos, no terminaría nunca, así que es momento de un pequeño brainstorming...
Humanizar, Tortugas en la orilla del mar, HC&NB, singstars, barbacoas, Princesas, Miami, lunas rojas, crepúsculo, knebep, domingos astrománticos, zaharagoza, yusji, licor de coco, barbie charcutera, angelico, nombres italianoespañoles, conguitos. Sobre todo, conguitos.
Es hora de decir adiós también a los que se fueron, y de abrir las puertas a todos los que vendrán.
Esto es mi 2009. 365 días, 21900 horas, 1314000 minutos, 78840000 segundos que se escaparon ya entre mis dedos, una vez más. Dos mil nueve pedacitos de mi corazón.

2 comentarios:

eЯRe dijo...

Que pasada de texto eme...increible! los pelos de punta se me han puesto! que te voy a decir que no sepas yaa...TEQIERO orma de mi zapato! =)

no se si es mejor terminar bien el año, o empezar bien el que llega..
Sea como sea, juntas siempre! =)

Étoile dijo...

Mejor las dos cosas :)