miércoles

Uno sabe que quiere ser publicista cuando la creatividad no es un esfuerzo, sino una forma de vida.
Cuando, de paseo por el parisino barrio de Montmartre, un señor con una flor en la solapa te pide la hora y tú comienzas a imaginar que su cita a ciegas llega tarde al encuentro.

Cuando te sientas en un banco en pleno diciembre, acompañada sólo de tu mejor amiga y rodeada de nubes de vaho, y comienzas a inventar una vida para cada una de las personas que pasan. Los regalos de la bolsa roja de aquel de allá. La historia de amor de los dos que cruzan la acera. El acuerdo importantísimo que está a punto de conseguir el ejecutivo de la corbata rosa.

Creatividad es también convertir un mapa en un millón de recovecos para perderse, y un cuerpo en el mejor mapa posible, plagado de dunas y depresiones por las que pasear hasta cansarte. O para quedarte allí todo el tiempo que quieras.

O ser capaces de pintar un día gris de cualquier otro color, solo para intentar sacar una sonrisa, o un beso, eso que tanto cuesta últimamente.


Cada día tengo más claro que quiero dedicarme a esto, y cada día me gusta más. Hacer publicidad no es sólo vender un producto, va mucho más allá. Para mí, la buena publicidad te hace sonreír, estremecer, llorar. Te incita a pensar, a crear, y una de las cosas más importantes... a creer. A seguir creyendo.


:)

3 comentarios:

Ángela Algora dijo...

maarta! :)
me encanta, y me siento tan identificada... =)
Esto es maravilloso, y tenemos la enorme suerte de poder aprender cada día más y más.. :)
Algún día, no muy lejano, seremos grandes en este mundo. Verás!

Paulette dijo...

Me encanta!

La chica del abrigo rojo dijo...

y que tengamos la suerte de seguir siendo asi muuucho tiempo :)
Gracias chicas ;)