lunes

No puede dejar de observarla. Ahí está, tumbada a 30 centímetros de sus labios, dormitando entre las luces y las sombras de su habitación, una habitación que se queda demasiado grande cuando está solo, y se hace pequeña cuando decide explorarla con ella, que la llena entera y la desborda.
Y sin embargo, tiene la sensación de que por más que estire el brazo para acariciarla, jamás logrará llegar a ella. Su nombre le viene como anillo al dedo. Estrella. Lo habrá pronunciado una y mil veces, al oído, en su cabeza, suave, bajito, enfadado, excitado, extasiado. Y cada vez que lo hace, vuelve a derretirse deliciosamente entre los seseos. Estrella... Su estrella. O más bien, la única estrella que quiere ver cada noche; aunque parezca lucir sólo para él, sabe que en realidad está a años luz de alcanzar su pequeña galaxia particular.
Y como cada noche, vuelve a hacerse la misma pregunta. Qué pasará... qué pasará cuando la estrella deje de lucir y lentamente se apague... o explote, arrasando todo microcosmos cercano a su paso.

2 comentarios:

Rita dijo...

Estrella, suena bien y todo:) aaay a mi tambien se me queda pequeña la habitación de vez en cuando, y qué mal lo paso pensando en el día en que puede volver a estar vacía...

Pedalier dijo...

Pasará que se convertirá en Supernova y el color azul inundará todo a su alrededor.

Siempre es interesante descubrir nuevas bitácoras.

Nos leemos.