domingo

Decía que el alcohol no ahogaba las penas, sino que eran ciertas penas suicidas las que decidían ahogarse, lanzándose seguras desde el transparente filo del vaso, imposibles.
Llegó con millones de sonrisas, y se fue con miles de besos con sabor a ron, buscando ahogarse también bajo el color cereza de unos labios que sonríen a quemarropa.
Vino con sueños por cumplir, y se marchó con estrellas fugaces encerradas en un tarro de mermelada de fresa, como el color de los labios que, a pesar del ron y de las penas suicidas, seguía buscando detrás de cada melena.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

en el fondo, todos buscamos unos labios de fresa a pesar del ron y de las penas suicidas...
precioso blog ;)

La chica del abrigo rojo dijo...

Gracias! ;)