jueves

Primaveralmente bipolar

Es... como una sensación nueva. Me siento extraña, no soy yo, y a la vez me doy cuenta de que ésta es seguramente la parte más pura de este cuerpo, la más niña. Como un peqeuño diamante en bruto que llevaba tiempo gestándose bajo las grandes presiones de aquí adentro.
Es... como volver a tener quince años, volver a reír, a ver los colores que aparecían en blanco y negro en la película desde hacía tanto tiempo. Y, para qué negarlo, me gusta.

Y sin embargo, intentando borrar la sonrisa que parece querer instalarse aquí, vuelve el nudo en el estómago, el dolor en el pecho y las lágrimas, que traen consigo las nubes más negras para arrasarlo todo.
Y vuelve el acto reflejo de enterrarme bajo mil edredones cual caracol y no salir hasta que se haya acabado el mundo... Pero espero que las ganas de ver el sol acaben pudiendo conmigo, como siempre.

Será la primavera, que nos acecha con sus cambios de humor y temperatura, con sus calores y fríos y lluvias y soles, como las sonrisas, lágrimas, tristezas y alegrías que aparecen y desaparecen con el viento.

Y me encanta que en días como hoy, aún haya gente que me haga reír, y sonreír, y que sepa deshacer  nudos en el estómago especialmente complicados, y me encanta descubrir que sí, que realmente existen esas pequeñas personitas que, como sea, están aquí. Y me encanta estar para los que me necesitan.

Y me encanta... me encanta el bipolarismo primaveral. Quizás mañana lo odie... quién sabe.

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