jueves

Ríos de tinta.

Ya no queda tinta. Agita y agita la pluma, y vuelve a intentarlo, pero no. Sólo se oye el plumín vacío rasgando el papel, sin alma, sin sus ríos de tinta que le daban alas
No queda, no queda nada, repite para sí misma. Demasiado tiempo escribiendo esa misma historia, demasiada tinta, y papel, y lágrimas y recuerdos, y sonrisas, y promesas vacías. Pero sólo eso.
Vacías, repite. Vacías como mi pluma, como tú, como mi corazón, que ya no existe. Que navega y se choca , perdido entre estas cuatro paredes, que ya no sabe a dónde ir.

Sabe que no podrá seguir escribiendo, no esa misma historia. David, con sus más y sus menos, viajará para siempre con ella, claro que sí. Grabadas a fuego de tinta sobre el papel, recordará sus caricias, sus días tontos, sus tequieros bañados por la más dulce de las esperanzas. Promesas infinitas perdidas en la barra de algún bar de copas, tal vez el mismo en el que ella se perdió hace ya tanto tiempo que ni siquiera es capaz de encontrar el camino a casa.

Busca las migajas. Dónde están, joder...Las migajas, tienen que estar, lo leí en algún cuento estúpido. miguitas que me llevarán a casa. Pero no, está demasiado oscuro. Alguien (David, David, David retumba en su cabeza) se encargó de cerrar todas las puertas, y apagó también las luces, para que no encontrase las estúpidas migajas. Por si acaso, se llevó también la luz de sus ojos. Siempre fue un chico previsor.

Ríos de tinta mojan ahora el papel. Intenta pintar esas migajas, se dice a sí misma, vamos, no puede ser tan difícil, recuerda... ya lo hacías de pequeña. Esos dibujos de casitas, y caminos, y gente con manos de cuatro dedos y sonrisas descomunales corriendo por campos sin perspectiva.

Pinta...

Dibújate una nueva vida. Esta vez con colores, por supuesto, muchos colores. Y príncipes, o ranas, o lo que te dé la gana. Lo que te apetezca. Pero no sueltes la pluma, no te rindas.


1 comentario:

Noelia Pérez dijo...

Me encanta este texto :)