jueves

Él no dejaba de reír. Pero sus ojos seguían serios, aunque brillantes como nunca.
- Vamos, no me mires así. Seguro que a ti también te ha pasado alguna vez. Un colapso. La típica piedra que aparece no una, sino cien veces. O la estupidez, que te hace tropezar siempre con ella.
- ¿Un colapso?
- Un colapso... sí, algo así. Psíquico, físico, psico-lógico... o ilógico.
- Pero, ¿y eso es algo malo?
- ¿Malo? Quién sabe. Tal vez te dé por reír, o tal vez no puedas dejar de llorar. Tendrás de los dos en esta vida, y no te quedará más remedio que pasar por ellos. No pienses que eres débil, sino todo lo contrario. Llora, ríe, salta, muévete o enciérrate. El bloqueo pasará, y todo volverá a estar bien. Al menos, volverá a su sitio.

2 comentarios:

Pedalier dijo...

Dios te oiga, porque a veces el túnel está tan oscuro que no se vé nada de luz.

Nos leemos.

Marta Mimbela dijo...

Confiemos en que en algún momento siempre acabaremos encontrando el interruptor ;)